International Museum of Folk Costume
Museo Internacional del Traje Folklórico
Un traje folklórico no es igual a un traje típico.
Hacemos esta aclaración debido a las múltiples colaboraciones enviadas de trajes típicos.
Un traje típico es aquel que representa el estereotipo de una determinada región, como estandarte de pertenencia. Su confección tiene generalmente connotaciones muy propias en el material empleado, los colores, diseño y estampado acordes a sus complementos propios del lugar.
Un traje folklórico, es aquella indumentaria que es ricamente confeccionada con pedrería, perlas, cintas y lentejuelas cuidadosamente seleccionadas para adornar el traje y volverlo más vistoso. Es usado exclusivamente para danzas folklóricas y /o paganas. Cada traje es confeccionado de acuerdo a la coreografía que va a interpretar quien lo porte. Existen trajes de más de 50 ks. de peso con el cual recorren varios kilómetros al compás de la música apropiada para la ocasión.
Es importante destacar que a lo largo de la historia, música, danza y vestuario han estado y están íntimamente ligados. Refiriéndonos exclusivamente al vestuario, éste ha acompañado al hombre desde los tiempos prehistóricos hasta los tiempos modernos en que vivimos. El vestuario como tal, ha estado presente en la humanidad en todos los acontecimientos significativos de su vida como el nacimiento, las consagraciones, matrimonio, etc. Por ello, en toda sociedad podemos encontrar vestuario variado y significativo; en el caso de cada país, el vestuario ha variado mucho y ha ido evolucionando por las influencias que se han recibido de otros grupos americanos, asiáticos, los europeos y de otros países.
Sin embargo, este vestuario se ha visto en la necesidad de distinguirse del diario vivir al festivo ocasional y específico. Surgen entonces tanto el traje típico como el folklórico propiamente dicho.
Es importante especificar que son mucho los cronistas españoles, tales como Hernán Cortés, Bernal Díaz del Castillo, Montejo, Fray Juan de Torquemada y otros, los que hicieron variados comentarios acerca del vestuario de los indígenas americanos de aquel tiempo.
Con la colonización, el vestuario cambia y de indígena pasa al estilo europeo; pero con el tiempo, los campesinos transforman su vestuario de acuerdo a sus propios gustos e intereses, provocando así una gran variedad de vestuarios regionales, son los llamados: Trajes Típicos. Cada país cuenta con una variedad innumerable, ya que representan a cada región, pueblo, ciudad, provincia, departamento, etc.
En cambio los trajes folklóricos, si bien son de gama infinita en cada país, también es cierto que son alegorías a hechos significativos, ceremoniosos, tradiciones, por cada punto geográfico como ser valle, llano, costa sierra o altiplano.
Existen en la actualidad, en diferentes países un vestuario folklórico muy representativo. Y cada uno de ellos ha considerado, de acuerdo a sus tradiciones, cultura y costumbres cuál es el más apropiado para representar a toda su población en determinadas festividades o eventos. Muchos de esos trajes iberoamericanos, para citar un ejemplo, aún conservan rasgos de influencia europea.
Ello nos obliga a diferenciar y admitir que los campesinos originarios actualmente no visten trajes típicos o autóctonos, esos están reservados para ocasiones especiales. Por eso hoy más que nunca podemos apreciar la influencia externa.
Queda dicha la diferencia, de que los trajes típicos son usados en ceremonias especiales y los trajes folklóricos, para danzas y homenajes especiales.
Un claro ejemplo es la historia del traje hondureño (Honduras – Centroamérica), donde los mesoamericanos tenían ropa cotidiana y vestuario ritual para las danzas regionales. Para los hombres, las danzas regionales, para los hombres, la ropa incluía taparrabo, camisa sin mangas, capa de manta que usaban en forma diagonal o una túnica agarrada con faja en el cinturón; en el pelo usaban penachos con plumas para las ceremoniales, también lucían turbantes o el pelo suelto con un moño, usaban caites o sandalias, pulseras, collares y aretes.
Para la danza folklórica usaban rodilleras de quiebra muelas o tobilleras de madera de chinchines. La piel de jaguar, tigrillo u ocelote y una cola de plumas eran accesorios especiales para la danza, tenían escudos decorados con plumas en forma cuadrada.( Esta información se ha recopilado de las vasijas lencas y las esculturas mayas en los museos de San Pedro Sula, Trujillo y Tegucigalpa; se puede decir que los guerreros de protegían con sayos o corceletes de algodón basteados para impedir que les hicieran daño las lanzas o flechas.
El vestuario más representativo que Honduras ha considerado, es el traje de Intibucá, más conocido como el de “manta”, que aún conserva rasgos de influencia europea. Aunque hay que reconocer que los campesinos actualmente no visten estos trajes y hoy más que nunca podemos aprecia la influencia externa.
Finalmente es importante destacar que el fastuoso Carnaval de Oruro (Bolivia- Sudamérica) declarado el año 2001 por la UNESCO “Obra Maestra Oral e Intangible de la Humanidad” es la más grande muestra de la variedad, colorido, lujo, elegancia, laboriosidad, creatividad y trabajo artesanal, mostrada en cada una de sus representaciones folklóricas. En una sola danza se puede llegar a apreciar más de cinco variedades de bailarines perfectamente uniformados y diferenciados por el color y diseño exclusivo para su danza.
Quedan invitados a apreciar este bagaje cultural que no puede pasar por alto para enriquecer la cultural general de cada persona.
¡¡¡¡¡¡PRÓXIMA INAUGURACION!!!!
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